viernes, 24 de enero de 2025

DONALD TRUMP... ¿NUEVO MUNDO, NUEVA EUROPA?

    Vaya por delante que no creo que veamos ni una cosa ni la otra, pero, especialmente, no creo que se produzca lo segundo.

    La llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos apunta a un cambio de paradigma de la política exterior norteamericana que, a continuación, intentaré abordar. Antes, una mínima referencia a su política interior, en la que creo que van a estar centrados sus esfuerzos y decisiones más visibles e impactantes. Malos tiempos para mujeres, minorías étnicas y colectivos LGTBIQ+. Ganó en las elecciones de noviembre la América blanca, hetero y furiosamente religiosa. Pero ellos y, sobre todo, ellas tendrán que arreglar sus problemas... Y esperemos que no nos causen más a los demás.

    ¿Qué se puede esperar de la política exterior norteamericana? Más allá de las bravuconadas trumpistas sobre Groenlandia, Canadá o Panamá (ojo, no descarto tampoco que lleve adelante alguna de ellas), lo mollar está en la guerra comercial con China, que tiene varios añadidos en diferentes espacios "secundarios".  

    Para empezar, Israel va a tener amplia manga ancha para hacer y deshacer en Oriente Medio, con un Irán debilitado (de momento), una Siria desguazada y el resto de países árabes más pendientes de sus cálculos económicos que de una política unitaria y coherente. Pierden los palestinos, por supuesto, que quedarán muy cerca de ser borrados de la faz de la tierra, repartidos por diferentes países de la región que los "aceptarán" para convertirlos en ciudadanos de tercera o cuarta división. Triste perspectiva para un pueblo noble que hizo frente al colonialismo occidental y que no encontró respaldo alguno de quienes tenían la obligación de dárselo.

    Ucrania será el segundo territorio en el que se moverán las cosas e, intuyo, no precisamente hacia donde pretende Zelensky. Sin el apoyo norteamericano, la resistencia ucraniana a la ocupación rusa se va a hacer insostenible en el tiempo y no deberían esperar que de Europa llegaran las ayudas que lo pudieran compensar... salvo que decidamos en la UE triplicar el gasto militar y reclutar soldados para ir a la guerra en el Donbass. Así que, más pronto que tarde, Ucrania renunciará definitivamente a Crimea, aceptará referéndums de secesión en las repúblicas de Donetsk y Lugansk y, de una forma u otra, se comprometerá a no ingresar en la OTAN (si es que ésta sigue existiendo al final del mandato trumpista). ¿El precio de todo ello? Unos cuantos cientos de miles de muertos. Nada nuevo en la historia de Occidente desde que acabó la IIª Guerra Mundial y decidió que los muertos los iban a poner otros y en otros sitios.

    Dejo para otro día el resto de escenarios, pero sí quiero acabar con la pregunta que da título a esta modesta aportación. ¿Nueva Europa? Lo dudo. Hemos decidido, lo han hecho nuestros gobernantes por nosotros, que somos una provincia más del imperio USA. Les compraremos más gas, les compraremos más armas, lo pagaremos todo más caro y no podremos vender nuestros productos y manufacturas allí. Eso sí, seguiremos creyendo que el enemigo de la civilización occidental es China y, por eso, nos obligarán a no comerciar tampoco con ellos. 

    Mientras tanto, esos gobernantes nos seguirán dirigiendo para que estemos muy atentos a "la invasión migratoria", el gran peligro de nuestros días, parece. Quizás un día tengamos un rato para fijarnos en las cifras de natalidad y de esperanza de vida en Europa y podamos entender el futuro que se nos presenta. O, más fácil, levantemos la vista del móvil y veamos quién cuida a nuestros mayores, quién limpia nuestras calles, quién nos atiende en un bar y quién trabaja en el andamio o con las vacas. Háganlo un día y tendrán una pista de hacia dónde va esta Europa que dejó de ser el refugio de los derechos humanos para convertirse en el laboratorio del regreso del fascismo más excluyente y fanático. ¿Haremos algo para ponerle algún remedio? 

miércoles, 2 de octubre de 2024

DE NUEVO POR AQUÍ... SIEMPRE QUE HAYA ALGO QUE DECIR.

     Tenía abandonado este blog desde hace tiempo por diferentes circunstancias personales. Quizás ya es hora de volver a retomarlo, no sea que nos coja la Tercera Guerra Mundial (¿comenzó ya o seguimos esperando?) sin nada escrito y a mí con estos pelos.

    Y retomamos las entradas al día siguiente de que Irán haya lanzado unos 180 misiles balísticos sobre algunas de las bases militares israelíes en respuesta al asesinato en su país del líder de Hamás Ismail Haniya y, también, a los pocos días del asesinato en Líbano del líder de Hezbollah Hassan Nasrallah, ambos muy probablemente cometidos por el EDF israelí o, en su caso, el Mossad, lo que viene a ser lo mismo.

    Y todo ello cerca de cumplirse un año (7 octubre 2023) desde los ataques de Hamás sobre territorio ocupado por Israel (1.400 muertos, algunos causados por el propio EDF en su contraataque, y dos centenares de rehenes capturados por Hamás) lo que desató una furiosa venganza del estado sionista que ha llevado a arrasar la franja de Gaza, asesinando a más de 40.000 palestinos, la mitad de ellos mujeres y niños, sin tener el más mínimo remordimiento en bombardear hospitales, escuelas y campos de refugiados a lo largo y ancho de todo ese territorio, incluyendo también Cisjordania. Para rematar, en las últimas semanas ha iniciado el bombardeo e invasión de un estado soberano (Líbano), poniendo a toda la región al borde de un conflicto gigantesco.

    No voy a entrar (hoy no) en la historia del "conflicto". Quizás haya oportunidad más adelante. Hoy quiero poner el foco en nosotros, en este mundo occidental que asiste impasible a este genocidio, que toma partido por el genocida, al que sigue vendiendo armas y al que sigue queriendo imponer como un actor responsable en la esfera de las relaciones internacionales. Ese mismo mundo occidental que descubrió con horror los campos de exterminio nazis hoy se ha acostumbrado a las imágenes de un territorio, Gaza, arrasado por "los amigos", a los que se consienten todo porque, dicen, son un estado democrático rodeado de estados "gamberros". ¿De verdad tanto hemos perdido en Occidente el concepto y esencia de democracia como para justificar que un estado arrase población civil y lo justifiquemos?

Finalizo. Si permitimos a nuestros gobiernos "democráticos" seguir en esta línea (el español es un ejemplo virtuoso del cinismo en las relaciones internacionales; otros no se ocultan apenas ya) sólo queda esperar el final, más o menos cercano, más o menos abrupto y violento, de esta civilización occidental que hace ya tiempo perdió sus referencias morales, cuando no se situó, directamente, en el lado incorrecto de la Historia. Y como profesional de esta disciplina, ya les digo yo que les ocurrió, siempre, a los imperios que degeneraron moralmente. Desaparecieron. Y recuerden, nosotros formamos parte de ese "imperio". Vayan tomando nota.


lunes, 17 de enero de 2022

LOS PROBLEMAS DE NO LEER (O ENTENDER) BIEN.GANADEROS CÁNTABROS CONTRA GARZÓN.

     Seguimos con el bulo y la tergiversación de las declaraciones del ministro Garzón a The Guardian (hace más de un mes) y que, por mor de la precampaña para las elecciones autonómicas en Castilla y León, más las ganas de convertir el bulo en noticia (lo que dure) y el desconocimiento de la realidad de mucha gente, han acabado por convertirse en el tema estrella del primer mes del año.

    Esta vez ha sido el diario más vendido y leído en Cantabria el que no ha querido perder la ocasión de enfangar un poco más el terreno cual si de una piara se tratara para meterle los dedos en la boca a una selección (el criterio de la misma queda a gusto del medio, claro) de ganaderos de nuestra Comunidad Autónoma para conseguir el vómito plasmado en el titular de la noticia aparecido en la edición de ayer domingo 16 de enero (hoy en la web): Los ganaderos cántabros contra Garzón: "Este señor no tiene ni idea de lo que habla".

    Vamos por partes. Anotemos lo que REALMENTE dijo el ministro, literal: "Aquí hay que diferenciar entre la ganadería industrial y la ganadería extensiva. Ésta es una ganadería ecológicamente sostenible y que tiene mucho peso en determinadas regiones de España como puede ser Asturias, parte de Castilla y León, incluso de Andalucía y Extremadura". Quizás se pueda anotar un primer error del ministro, no citar Cantabria y algún otro territorio, pero, más allá de eso, ¿algún ganadero cántabro se siente identificado con la ganadería industrial? O, en sentido inverso, ¿no se sienten aludidos cuando el ministro habla de ganadería extensible y ecológicamente sostenible? Si es así, ¿dónde está el problema? Creo que con un mínimo de comprensión lectora se puede sacar la conclusión de que las declaraciones de Garzón vienen a defender el modelo ganadero dominante (por no decir exclusivo) de esta tierra. No habrá sido, entonces, esta parte la que hayan utilizado los ganaderos que participan en el reportaje del citado diario para dar pie al titular de la noticia. Busquemos en otra parte de la entrevista en el periódico británico.

    Un poco más adelante, Garzón señala: "Lo que no es en ningún momento sostenible es la que llaman las de las macrogranjas (...). Pero es que, claro, cogen un pueblo de la España despoblada, meten 4.000 cabezas de ganado allí, o 5.000 o 10.000, contaminan los suelos, contaminan el agua y después normalmente se exporta ... Es una carne de peor calidad". De nuevo hago la misma pregunta: ¿Algún ganadero cántabro que se siente aludido por los ejemplos de explotaciones ganaderas que señala el ministro? Desde luego, ya adelanto que los tres que hablan en el Diario Montañés, no lo creo. Y dudo que haya alguna explotación ganadera de ese tamaño en nuestra Comunidad Autónoma.

    Y rematemos la faena con el último fragmento que reproduzco, literalmente, de esas "tremendas y desafortunadas" declaraciones del ministro: "Teóricamente, los ganaderos de ganadería extensiva deberían estar de acuerdo con nosotros porque nunca hemos dicho que no hay que comer carne sino que hay que reducir el consumo de carne y que la carne que se consuma sea así". Entiendo que con esto último se refiere a consumir carne de ganadería extensiva, pero vete tú a saber, igual ando algo escaso de comprensión lectora.

Repasada la literalidad de las declaraciones del ministro, sólo cabe hacer las siguientes reflexiones/ conclusiones:

1. Los ganaderos que intervienen en el reportaje de este medio no se han leído esas declaraciones, o no las han entendido (esto me resulta más difícil de creer).

2. Alguien les ha hecho un resumen apresurado de las mismas, o se han dejado llevar por el bulo fake engordado por, primero, las cloacas periodísticas y, después, rebotado por los que se consideran medios serios.

3. Los ganaderos de este territorio deberían empezar a tener más claro quiénes son sus verdaderos enemigos: las grandes superficies que fijan precios de la leche a pérdidas, las grandes empresas que invierten en esas macrogranjas que después producen carne a un precio que casi imposibilita la competencia con la producida en las explotaciones de extensiva, ... Y los partidos políticos y medios de comunicación que aprovechan la mínima ocasión (aunque en este caso ni se hubiera producido) para señalar un enemigo ficticio pero muy a mano. ¿Saben cómo se llama eso? Sí, populismo. Y hoy está donde está. Ayer tuvieron una muestra. Despierten, por favor.

sábado, 8 de enero de 2022

BULOS E IGNORANCIA ... O ALGO PEOR

     Pues no habíamos llegado siquiera al día de Reyes y ya teníamos los medios, la clase política y las redes sociales enredadas en una doble disputa que, como suele pasar con excesiva frecuencia, acaba por confirmar la enorme ignorancia (o algo más) de una buena parte de los llamados "creadores de opinión" y, esto sí es bastante peor, el seguidismo a esa ignorancia de buena parte de los responsables políticos, enzarzados en una carrera por hundir, no ya al adversario político, sino, directamente, la verdad.

    El primero de los bulos tuvo como protagonista directo al inefable director de La Razón Francisco Marhuenda y, como víctima de la mentira, a la ministra de Igualdad Irene Montero. Al opinador (periodista sería un halago en su caso) no se le ocurrió otra cosa que soltar la insidia del espectacular incremento económico de los ingresos de la ministra (de unos 6.000 euros a unos 600.000), sin advertir (como, desde luego, sabe) que en la segunda cantidad debería reflejarse 1. la herencia recibida por el reciente fallecimiento de su padre 2. la hipoteca que, al 50 %, tiene con su pareja Pablo Iglesias, del chalet de Galapagar. Pero eso son minucias que, seguro, a los lectores del periódico de Marhuenda le importan poco ... salvo que fueran de alguno de sus correligionarios ... o de la Reina Leticia, que declara un patrimonio de ¡¡¡ 8 millones de euros !!!, sin duda plenamente justificados. ¿A qué sí, Paco? Mira, ya tienes trabajo para las próximas semanas: a ver cómo con 139.610 euros burtos de salario anual, se puede llegar a ese patrimonio (el de Leticia, digo). Ojo, y la casa pagada, por todos nosotros y, por supuesto, sin hipoteca. Estaremos expectantes al seguimiento de la noticia que hará La Razón en los próximos días y semanas.

    Siendo este bulo indignante, tampoco me sorprende en exceso, puesto que viene siendo una táctica habitual de la nunca bien ponderada prensa española el lanzar bulos o, directamente, falsedades sobre la gente que está y estuvo en Podemos. Algunas piezas se han cobrado ya, o sea, que lo seguirán haciendo porque da réditos, a despecho de la verdad, que es lo que menos les interesa. Me parece más indignante aún, y me ha llevado a unos niveles de rabia que hacía tiempo no alcanzaba todo lo referido a las declaraciones del ministro de Consumo Alberto Garzón sobre la ganadería intensiva, las macrogranjas y la carne de mala calidad que allí se produce. Y la indignación y la rabia viene a cuento, no ya del fondo de lo que dijo, sino del hecho que la inmensa mayoría de las respuestas que he leído y oído pasan absolutamente de la textualidad de la entrevista a The Guardian. Y entonces sólo puedo llegar a dos conclusiones: o son ignorantes o son malvados. Que se solapen ambas tampoco es descartable, y, posiblemente, sea la opción más acertada. ¿Es mucho pedir a políticos, periodistas, opinadores, asociaciones de ganaderos, ayuntamientos, presidentes de Comunidades Autónomas, ¡ministras portavoces!, ... que se lean la entrevista antes de (como dicen en mi pueblo) "echar la lengua a pacer"? No voy a entrar en el fondo (es evidente, el ministro, como los pequeños ganaderos de extensiva, como la UE, ... tiene razón), pero es tristísimo ver a tanto cuadro del PSOE (les recuerdo que gobiernan en coalición y esa lealtad que tanto exigen a los demás es de ida y vuelta) entrar al trapo que les ponen, día tras día, la derecha o la extrema derecha (últimamente, vienen siendo lo mismo). Sigan así. Sigan haciendo ver a la ciudadanía de este país que, para lo que hacen y dicen, lo mismo da que esté gobernando el PSOE que el PP en unión de la extrema derecha. A poco más que se esfuercen lo van a lograr. ¿O, en el fondo, es lo que están esperando algunos de esos cuadros dirigentes para desalojar al que llaman "okupa de Ferraz y Moncloa" que es lo que piensan de Pedro Sánchez?

    Resuelvan la duda cuanto antes, pero dejen de vendernos lo de "la izquierda". Ya no cuela.

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